1.
El arte contemporáneo no destruyó la academia, sino que la reemplazó. Se requieren los fundamentos necesarios para captar en su totalidad las nuevas manifestaciones: el performace, el arte conceptual, el body art. No es tan libre el asunto. Tampoco tan marginal, ya que muchas de estas nuevas formas de creación han sido aceptadas: John Cage, por ser tan controvertido, no es underground; Gabriel Orozco estuvo en Bellas Artes; Sex Pistols ingresa al Rock&Roll Hall Of Fame, y etcétera. La subcultura se oficializa. Cuando sucede, se dejan a un lado algunas propuestas por siempre originales y personalísimas, propuestas que (en verdad) no encajaron ni encajarán en ningún molde.
2.
Arthur Russell nació en Oskaloosa, Iowa. A los 18 se muda a San Francisco, donde vivió en una comuna budista y estudió la secundaria, al mismo tiempo que el chelo en la San Francisco Conservatory of Music. Conoce a Allen Ginsberg, poeta beatnik, y comienza a trabajar con él en recitales y performance. Se muda a New York, donde ingresa con una beca a la Manhattan School of Music, estudia lingüistica en Columbia University y escucha música electrónica: el dance y el disco, específicamente. Charles Wuorinen, compositor que ha ganado (sigue vivo) el Pullitzer y la beca MacArthur (la que le dicen la Beca de los Genios), fue maestro de Arthur Russell. Cuando este monta su composición “City Park”, Wuorinen declara que fue “lo más aburrido que haya escuchado”.
Arthur considera estudiar con Christian Wolff, autor con una pieza ejecutada por Sonic Youth en su álbum “Goodbye 20th Century”, pero conoce al avant- garde Rhys Chatman, quien lo vuelve director musical de The Kitchen, un espacio para las manifestaciones contemporáneas, frecuentado por Phillip Glass. El objetivo de Arthur es apoyar a los músicos de bajo perfil. Fueron criticadas sus decisiónes. Cuando todos querían oír minimalismo serial y atonalismo, les armó el evento a The Modern Lovers, banda protopunk, y a los Talking Heads. Finalizó su residencia como director en The Kitchen, tal vez cediendo. Invita a Henry Flynt, integrante del Fluxus. Todos aplaudieron.
Russell se vuelve miembro de The Flying Hearts. Fueron grabados por John Hammond (Billie Holiday; Aretha Franklin) y fueron elogiados por David Byrne y Andy Paley (productor de The Ramones y Brian Wilson). También fueron abucheados por la concurrencia del CBGB.
Se ve atraído por la escena disco que va emergiendo en Nueva York . Las bases rítmicas, las armonías y los sintetizadores simples forman parte de su trabajo en chelo. Firmó obras maestras del dance y el funk bajo el nombre de Dinosaur L, colaboró con distintos y distinguidos artistas como Gloria Gaynor. Para él, la cuestión no era vestirse para salir a los gay clubs y vivir la vida loca. Salía a escuchar música. La captaba y después la utilizaba. No es que quisiera regenerase en cada disco, simplemente ejecutaba los géneros de su agrado.
Nicky Siano, DJ residente del Studio 54 y fundador de The Gallery, maestro de Arthur Russell en cuanto a electrónica se refiere, lo describe como “extraño, nervioso… un dancer blanco”. Sus habilidades sociales no eran muchas, y estaba acomplejado por su físico. Prolífico en vida, hizo innumerables cintas con sus composiciónes. La mayoría fueron compiladas y publicadas postumamente. Murió de sida el 4 de abril de 1992
3
Su obra fue olvidada a pesar de haber fluido en un medio supuestamente más abierto. Tomó riesgos imperdonables para los vanguardistas de ese tiempo. El disco en el que más trabajó, “World Of Echo”, supuso un fracaso comercial. Recientemente, Chris Taylor, de Grizzly Bear, restauró un ábum de Arthur Russell: “Love Is Overtaking Me”. Salió un documental que contiene, además de su biografía, un retrato sobre el mundo turbulento en el que vivió: drogas, sida, punk, música disco, clubs, cocaína y arte. La revalorización de su trabajo le sienta bien. Su obra es privada e invidual, manufacturada impecablemente, consciente de sí misma. Y bastante complicada.
Por: Ch









muy buen artículo, vaya versatilidad la de el hombre, definitivamente me busco el documental.
world of echoe es un discazo. tal ves de lo mejor que he escuchado de russell